5.9.06

Abrirá la Colección Jumex su museo en Polanco

[COLABORACIÓN de Sharenii G. Roque]

El joven comprador de arte contemporáneo Eugenio López Alonso, presidente y dueño de la empresa mexicana Jumex, es reconocido en el ambiente cultural nacional e internacional por tener en su poder más de mil 400 piezas de arte actual. Muchas obras de La Colección Jumex las son prestadas por el dueño a diversas galerías o museos para su exhibición. Con él hablamos en exclusiva para BLOG URBANITAS sobre los planes a futuro que tiene sobre su acervo.

El sábado pasado, en la galería de la Colección Jumex (que se encuentra al interior de la fábrica ubicada sobre avenida Vía Morelos en Ecatepec, estado de México) se inauguró Esquiador en el fondo de un pozo allí el empresario adelantó que abrirá muy pronto un museo en Polanco. Sin embargo, esto no indica que la actual sede se vaya a cerrar, al contrario, permanecerá abierta al público. El espacio que funciona desde marzo de 2001 en la parte trasera de la fábrica "siempre va a existir, se quedará una exposición permanente y allá (en Polanco) serán exhibiciones temáticas". También se mostró satisfecho con toda la adquisición de obras de arte actual, ya que -agregó- no sólo se compra la pieza sino que "el tiempo y las ideas del artista".

Como parte de los servicios del lugar hay una biblioteca abierta al público en general que resguarda documentos bibliográficos y documentales que suman en total más de seis mil 200 títulos y 350 expedientes de artistas contemporáneos.



Esquiador en el fondo de un pozo


Esquiador en el fondo de un pozo, que a decir de López Alonso, es el montaje de los 11 que han organizado a lo largo de cinco años "el más ambicioso que hemos llevado", fue realizado sin curadores invitados y presentado la tarde de ayer en la fábrica Jumex entre personajes del medio artístico, editores de revistas, gente de la farándula y comunidad intelectual. La labor de escoger las obras para esta muestra representa la inquietud del equipo de esa institución, que a diferencia de las demás exposiciones organizadas por curadores externos, en esta ocasión fue a cargo de uno de los integrantes de la Fundación, Michel Blancsubé, Jefe de Registro desde hace cinco años.

Blancsubé se inspiró en el aforismo de Henri Michaux que viene en su obra Poteaux d´angle (1981) para titular la muestra Esquiador en el fondo de un pozo ya que con ello se plasma "la idea absurda y contradictoria de dos actividades antagónicas: esquiar y escalar, que refleja, a su vez, la sensación que todo artista experimenta al tener el deseo de crear algo, pero que esa intención es limitada por "sentirse atrapado dentro de un pozo".

El montaje que incluye piezas desde 1903 hasta 2005 de artistas nacionales e internacionales y que fue realizado en forma de laberinto lleno de recovecos y callejones sin salida, busca la finalidad acertada de desorientar al espectador en un espacio de 900 metros cuadrados y al mismo tiempo de divertir, comentó Blancsubé. En apariencia las piezas exhibidas no conducen a una temática en particular debido a la variedad de materiales como lápices, tinta china, refrigeradores, papel periódico y a la heterogeneidad de sus tópicos, sin embargo el curador comentó que son un diálogo entre creadores precursores y actuales del arte contemporáneo que conforman ideas, experiencias y vínculos entre sí.

A pesar de ser un laberinto y no presentar un orden esquemático, el hilo conductor de la exposición, es la técnica del dibujo que a lo largo del trayecto intenta ubicar las obras en grupos que forman nudos y así identificar las diferencias que las separa o las une, abundó el curador francés. Entre los artistas reunidos "en el pozo" se encuentran Paul MacCarthy , Hugo Rondine, Francis Alÿs, Doctor Lakra, Ricardo Rendón, Hanns Pellar, Iñaki Bonillas, Esteban Pastorino, Mathieu Briand, Ilán Lieberman y Mungo Thomson, entre otros.

Entre sonrisas de sorpresa y rostros de expectación por el gran banquete que parecía el de las páginas de sociales de los diarios o revistas de moda, los asistentes caminaban a través de pasillos decorados con enormes cortinas de plástico. Hubo diyéis, mucho alcohol y comida.

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