25.11.06

El espejo

ÉL SALIÓ decidido a regresar a casa con dinero en las manos, claro, siempre y cuando eso no implicara lavar platos en una cocina del centro de la ciudad, o ser mandadero de un ignorante. ¿Para eso había estudiado tanto?

El intelecto, parte de la mente, es superior a los argumentos del cuerpo -solía decir-; la superioridad del pensamiento sobre el capricho de los instintos. Su Yo-sicótico le reprochaba semejantes creencias; le reprochaba haber leído a Sartre o a un tal J.K. Toole.

La noche es el disfraz más idóneo para esconconderse hasta de sí mismo. Respirar el oxígeno oscuro que conduce a la vena instintiva de la existencia, más allá de los razonamientos. No era la fluorescencia del día la que hacía temblar a su ojo derecho de una forma maniaca e imperceptible.

Caminando entre el zoo-insomne sentía miedo y excitación. Soñaba siempre con encontrarse cara a cara con Mrs. & Mr. Blaylock de The Hunger, saliendo de un enrejado lugar iluminado con luces azules.


- ¿Qué hacer? - Nada. –Se responde- Nada. Nada. Nada. Nada.

"En la vergüenza reside la verdadera monstruosidad: sentir vergüenza es asumirse como monstruo. El miedo a ser monstruo", dice un pensador del cual no recuerdo su nombre. No-ser-visto; caminar entre sombras, entre desconocidos que –intuía- lo miraban de reojo al pasar y, de los cuales, siempre huía.

¿Cuál era el motivo de su eterna fuga? ¿El odio y la vergüenza recorriendo su espina dorsal al mirar de frente a la gente? ¿Adónde quería llegar, qué buscaba? Evitar, a toda costa, ser descubierto como animal hecho de palabras, como un monstruo de letras sumergido en una guerra que perderá.

"¿Pero a final de cuentas qué es el cuerpo?" –Se dijo en el momento en que veía como un tipo de enormes mejillas y barbilla delgada entraba a un baño público de un centro comercial. "El mundo no está hecho de libros", ¿quién lo había dicho? No recordaba, o mejor dicho, no quería acordarse en este momento. "Mi cuerpo-mental debe obedecer y no conspirar contra mí".



Entró a buscar respuestas en una piel desconocida.